Exposición Solar Saludable

Con la llegada del verano, las ganas de disfrutar de nuestro tiempo libre fuera de casa se multiplican exponencialmente. Playa, montaña, piscina… sea cual sea nuestro destino, hay un denominador común: el sol. Y este factor nos puede provocar verdaderos dolores de cabeza: necesitamos vitamina D, pero una exposición al sol puede aumentar las posibilidades de sufrir enfermedades cutáneas como el melanoma.

¿Dónde está el equilibrio?

Desde Farmacia Marina Carrasco queremos ayudaros un poco más en esta temática que genera muchas dudas en nuestro día a día, sobre todo en verano. 

Si bien es verdad que los rayos solares ayudan a sintetizar la vitamina D, a reducir la presión arterial y mejorar el tratamiento de algunas patologías, somos conscientes también de que una exposición al sol sin protección o durante un tiempo prolongado es perjudicial y puede desencadenar cáncer, envejecimiento de la piel o enrojecimiento cutáneo (eritema) por ejemplo. 

El primer paso para poder disfrutar del sol de manera saludable, y que todos conocemos pero no todos hacemos es aplicarnos fotoprotector solar. ¡Súper importante! Hay que aplicarlo media hora antes de la exposición solar y repetir la aplicación cada dos horas.

Para disfrutar de una exposición saludable, debes saber que:

1.    Por un lado, la ropa es una excelente medida protectora porque cubre la piel. El uso de sombreros, gorras, gafas de sol con filtros solares ayudan a evitar el contacto directo de nuestra piel con el sol.

2.    El uso de fotoprotector solar debe ser continuado durante todo el año. En invierno puede bastar con un SPF30, pero en verano debe ser siempre de 50. La finalidad del fotoprotector no es prolongar la exposición solar, sino protegernos del daño que nos puede hacer la radiación.

3.    Por otra parte, es muy importante dar un buen ejemplo a los niños. Debemos evitar la exposición solar directa en menores de 6 meses, y a partir de esas edad ser muy riguroso en el uso de fotoprotectores que contengan filtros especiales para niños, ya que la mayor parte del daño solar que recibimos en nuestra vida se produce durante la infancia y la adolescencia, y esto puede tener repercusión en la edad adulta. En cualquier caso, habrá que extremar la precaución en cualquier etapa de nuestra vida.

4.    Otra medida que debemos poner en valor es la visita al dermatólogo al menos una vez al año y cada vez que notemos algún cambio en nuestra piel: lunares sospechosos, zonas rosáceas, picores, manchas que han cambiado de forma o color… cualquier cambio debe ser revisado por un especialista.

5.    Por último, para conseguir una piel bronceada también podemos recurrir al uso de maquillajes bronceadores, polvos de sol, sprays, toallitas autobronceadoras… Estas técnicas aportan un tono bronceado a la piel sin exposición de sol y, además, suelen incorporar un filtro solar. 

¡Muchísimas gracias por leernos, y hasta el próximo post!

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